miércoles, 23 de julio de 2014

Amanecer Contigo; portada!

Si me seguís por facebook, sabréis que a menudo hablo de Lucas, mi "niño mimado" junto con Jared. 

Ufff... la verdad es que si alguien me lo hubiera preguntado hace un año hubiera dicho que no, que era imposible que algún personaje me "tocara" tanto el corazón como Jared. Pero hay uno que lo ha conseguido: Lucas. 

Lucas es... vulnerable y fiero. Sensible y duro. Audaz y tímido. Es muy difícil describirlo porque es un personaje muy complejo, con muchas facetas y sombras. Es un hombre que lucha por sobrevivir en la Barcelona de principios de siglo XX y al que el destino le juega una buena pasada, aunque él piensa que es mala. 
 
No os voy contar nada más sobre él (aún). Todavía es pronto, ni siquiera puedo desvelar la sinopsis, pero no podía resistir mas tiempo sin desvelaros la portada... y a Lucas. 
Prestad mucha atención a las fotos que acompañan a la portada, porque dicen mucho, pero mucho de Amanecer Contigo. 


Prometo contaros más en septiembre, jejeje. 

Ahhh, por cierto, se publicará el 9 de octubre jijiji

domingo, 20 de julio de 2014

CdT4 y CdT5 Terminados!!!

Sí!! Cómo lo leéis, esta misma tarde he puesto "Fin" la quinta (y última) entrega de las crónicas del templo!!!
Ufff... Estoy entusiasmada! No os podéis imaginar cuánto!

Poco puedo contar de estos dos libros, aparte de lo que ya conté en una entrada anterior "La Reina del Deseo" Ese, como ya sabéis es el título de CDT4: La Reina del Deseo. El de CDT5 todavía no lo he decidido, estoy barajando varios :D

Aquí os dejo a los que serán protagonistas de estas dos historias: Karol, Silvia, Tuomas y Laura

Y también un extracto de la Reina del Deseo

Besotessss


viernes, 18 de julio de 2014

La mujer actual y la moda.

Este es un artículo que hice para la revista digital ARTESOMOS . Fue mi primer artículo serio... imagino que lo habréis leído, sino es así, aquí lo tenéis. Por cierto, es de Marzo de 2011
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En septiembre (2010) saltó la noticia en los informativos. “En la pasarela Milán no desfilarán modelos de la talla 44” Y digo yo, tampoco es que sea una noticia nueva… en las pasarelas “más famosas” o al menos en las que más salen en prensa, las modelos no parecen superar en casi ningún caso la talla 38, salvando loables excepciones como Elena Miró, a la que los entendidos clasifican como Diseñadora de “tallas grandes”. Yo, la verdad, aquí ya alucino en colores; ¡¿la 44 es una “Talla Grande”?! En fin… si ellos lo dicen… yo siempre he pensado que es una talla normal y corriente, claro que tampoco entiendo de modas, sólo sé lo que veo en la calle, y son mujeres con un jugoso trasero, unos pechos estupendos y unas curvas admirables muy alejadas de las modelos y actrices de huesos marcados bajo la piel, poca chicha y aún menos curvas.

Desde luego es increíble cómo cambian los estándares de belleza femenina. Hace 22.000 años una modelo de pasarela actual sería la antítesis de lo divino.
¿No me creéis? Pues para muestra un botón.

Esta señora de la imagen no es otra que la “Venus de Willendorf”, una estatuilla de once centímetros de altura encontrada en un yacimiento cercano al Danubio. Pero no creáis que es única en su especie, para nada, se han encontrado más esculturas femeninas de este tipo en Egipto, Grecia, Babilonia, pertenecientes todas al mismo periodo, el neolítico.

En estas estatuillas se representaban exageradamente: pechos, caderas, nalgas, vulva y vientre. Lo que hace suponer a los expertos que están íntimamente relacionadas con la fertilidad.

Esta Venus, sinceramente, no es un bellezón, pero leches, me siento más identificada con ella que con las modelos actuales. De hecho, casi diría que compartimos el mismo tamaño de trasero… Quizá si yo hubiera nacido hace 22.000 años, ahora mismo sería considerada una diosa por mis congéneres XD

Adelantemos el tiempo unos cuantos siglos, al fin y al cabo hay muchos más ejemplos sobre el ideal femenino que no provienen del Neolítico.

En las mitologías griega y romana reinaba una diosa de belleza sin par, una que hacía caer a los hombres de rodillas ante su simple visión, que era paradigma de amor, belleza y fertilidad.

En 1820, un campesino encontró una estatua de extremada belleza, que se cree o se dice, representa a esta diosa. La estatua mide más de dos metros de altura (uf, es muy alta) pero no es eso lo que me asombra, sino las medidas de su contorno: 121 cm. de pecho, 97 cm. de cintura, 129 cm. de cadera… muy delgada no era, no señor.

Una de las esculturas femeninas más bellas de la antigüedad, de más o menos el año 100/130 A.C., tiene una talla… ¿44? ¡Ellos sí que sabían lo que era hermoso! Por cierto… la estatua de la que hablo, no es otra que la famosísima Venus (Afrodita) de Milo.
Está claro que los habitantes más “antiguos” de este nuestro planeta, estaban muy alejados de los parámetros de belleza que rigen hoy en día...


Cuenta el mito que tres diosas se disputaban el título de la más hermosa: Atenea, Afrodita y Hera. Para dirimir la cuestión, pidieron a Paris que ejerciera de juez. Cada diosa le prometió ciertas prebendas si él se decantaba a su favor, Paris en base a esto eligió a Afrodita... y ese estúpido juicio dio como resultado la guerra de Troya. (Afrodita ofreció como “soborno” el amor de la mujer más bella, Helena, la cual estaba casada con Melenao de Esparta. Paris la raptó y Troya ardió)
A caballo entre los siglos XVI y XVII, vivió un artista extraordinario que destacaba por enfatizar la sensualidad, el movimiento y el color en sus pinturas. Uno de sus cuadros más hermosos representa al príncipe/pastor Paris frente a Atenea, Hera y Afrodita. En las tres divinidades el autor resalta e idealiza la belleza femenina. Este pintor es Peter Paul Rubens y la obra no es otra que “El Juicio de Paris”.

Yo me pregunto, y no soy ni muy lista ni muy culta, pero sí muy razonable: ¿No son más agradables a la vista estas mujeres que aquellas que se empeñan los diseñadores en hacer desfilar? Al menos éstas no dan la impresión de que se vayan a romper si las abrazan... o lo que es más grave, no parece posible que tras una noche de pasión, sus maridos/novios/amantes acaben con moratones en la piel de tanto clavarse los huesos de las susodichas durante los embates amatorios.
Si caminamos a través de los siglos, vemos que este estereotipo femenino se repite una y otra vez; mujeres de caderas, pechos, nalgas y vientres suculentos, eran el prototipo de la mujer sensual y saludable en casi todas las culturas… al menos hasta que llegamos a los siglos XX y XXI.

Fue en siglo XX, gracias a los medios de comunicación, y al cine especialmente, cuando las “Venus y Afroditas” de cuadros y esculturas, son encarnadas por mujeres reales, de carne y hueso; Damas de la gran pantalla que no tardan en convertirse en mitos eróticos.


Mujeres con las que todos, sí, TODOS, los hombres soñaban. Féminas que todas, sí, TODAS, las mujeres queríamos ser. Mujeres que simbolizaban la belleza, la sensualidad, la fuerza y la libertad que todas queríamos poseer. Mujeres sensuales con las que casi todos los hombres deseaban yacer...

Actrices como: Ava Gardner, Sofía Loren, Brigitte Bardot, Elizabeth Taylor, Rita Hayworth...
Las tallas se reducen, los vientres se tornan planos, las formas se estilizan, pero si algo se mantiene inmutable es que se sigue conservando el gusto por las curvas, caderas generosas, traseros importantes y pechos rotundos.

De entre todas las mujeres que despuntaron en este siglo, hay una que fue considerada el mito erótico por antonomasia, el símbolo sexual del siglo XX, una de las actrices más atractivas del firmamento de Hollywood...

Marilyn Monroe.
Millones de hombres soñaron (y sueñan) con ella cada noche.
Millones de mujeres desearon (y desean) tener sus curvas.
Porque esto es lo que hace a Marilyn Monroe el mito que es, esto es lo que volvió loca a más de una generación de habitantes de este nuestro planeta.
CURVAS. Sí, con mayúsculas. Carne a la que agarrarse. Pechos con los que disfrutar, muslos blanditos en los que reposar la cabeza y soñar, caderas en las que perderse.
Esta mujer, que fue, y es, un mito sexual, ahora mismo sería considerada algo así como una foca por los diseñadores.

Yo, ME NIEGO rotundamente, a que nadie intente hacerme creer que mujeres con una talla 34/36 representan a la fémina de hoy en día. YO no me veo representada en sus desfiles, no me siento identificada con las modelos escuálidas que desfilan sobre Cibeles, Milán o París. Es más, reniego de eso que llaman moda y no es otra cosa que martirio y tortura sobre cuerpos antaño saludables.

Hay mujeres para todos los gustos, altas y bajas, delgadas y voluminosas, con curvas o sin ellas… y todas son/somos Diosas, todas somos Afrodita, Atenea y Hera esperando el juicio de Paris. Sólo que Paris ahora se llama Galliano, Versace, Dolce&Gabbana... y en vez de elegir a la más bella, elige a la mujer que menos femenina parece.

Hay un cuerpo para cada talla, y todas son bellezas singulares en sí mismas, pero lo de hoy en día, va contra natura. Mujeres de metro ochenta de altura que apenas pesan cincuenta kilos, modelos observadas por medio mundo cuyo rasgo más destacable es su falta de curvas, actrices esqueléticas cuyos huesos asoman prominentes bajo su piel… ¿De verdad es este el cuerpo que deseamos para nosotras, para nuestras hijas? No es saludable que una niña de 10 años tenga una talla 50, de la misma manera que no lo es que una mujer de 30 años, tenga una talla 34/36. ¡Es demencial!

Estoy francamente hasta las mismas narices de ir a comprar ropa y encontrarme con que si gasto más de una talla 42 no hay ropa para mí… y lo que es peor, algunas dependientas incluso me miran raro. ¿Pero de qué vamos? ¿Es qué nos hemos vuelto idiotas? ¿Pueden unas pocas antiféminas que salen por la tele hacernos sentir feas al resto de mujeres, saludables y normales, que vivimos en NUESTRO planeta? Espero que no... pero el aumento de la anorexia y la bulimia, me indica que mis esperanzas, por desgracia, son vanas.

Un último apunte, como yo, para qué negarlo, soy mujer de curvas rotundas, he pensado que quizá mi percepción de la sensualidad y belleza femeninas no es todo lo objetiva que debiera ser, así que se me ha ocurrido hacer una encuesta entre los hombres que conozco. Les he mostrado las fotos de dos actrices y les he pedido que eligieran cuál les parecía más hermosa. Eso sí, he hecho trampa... les he cortado la cabeza a las imágenes.

 Todos estos Paris anónimos han sido unánimes en su respuesta (y aquí no ha habido sobornos).
La elegida ha sido sin lugar a dudas, la dueña de la imagen en blanco y negro.

Por si os lo preguntáis, las Diosas elegidas para esta encuesta son respectivamente: Angelina Jolie y Marilyn Monroe, ambas símbolos sensuales de su época. (Y ambas, dos de mis actrices favoritas, que lo cortés no quita lo valiente)

Por cierto, éstas han sido algunas de las respuestas:
¡A mí me gusta que cuando toco a una mujer, no agarre hueso! (J.M.) 
¡Me da repelús que estén tan flacas! (L.E.) 
La primera parece poco saludable. (S.A.)  
A la primera le faltan unas cuantas curvas. (J.A.)  
¿Tiene trampa la pregunta? (mi marido) 
A mí me gusta la mía (Esta es la opinión de mi padre)  
¡A mí me gustan todas las mujeres, pero si tengo que elegir, me quedo con la de las tetas grandes! (este de tonto no tiene un pelo). Y vosotr@s... ¿Con cuál os quedáis?